Reloj astronómico de Praga

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Cuenta la leyenda, que los ediles de la Ciudad Vieja de Praga dejaron ciego al maestro cerrajero Hanus Ruoze, para impedir que hiciera una réplica del reloj que había construido para el Ayuntamiento. Verdadera o falsa, esta leyenda es uno de los misterios que guarda este reloj medieval.

Astronomical clock
Fuente de la imagen: Marta G. Alonso

El maestro cerrajero Hanus Ruoze

Cuando nos encontramos ante una maravilla de la relojería, como el reloj astronómico de Praga, además de admirar la belleza estética y técnica, surgen inevitablemente muchas preguntas. Una de ellas, la de su autoría: ¿Quién lo construyó?. Durante mucho tiempo se creyó que la parte más antigua del reloj, la astronómica, fue obra de Hanus Ruoze (Jan Ruze). Investigaciones más recientes atribuyen el diseño y los cálculos del reloj astronómico al astrónomo y matemático Jan Sindel, y su construcción a Mikulas de Kadan.

La maldición del reloj

Se dice que cuando el reloj deja de funcionar, algo malo sucederá en la ciudad de Praga. Los presagios, las supersticiones… son tan antiguos como el hombre. La necesidad de creer, de vencer al miedo, siempre ha llevado a los seres humanos a las supersticiones más disparatadas.

El reloj del Ayuntamiento

La parte más antigua del reloj, el cuadrante y el mecanismo astronómico, data de principios del siglo XV. Está emplazado en la fachada sur del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja de Praga, por aquel entonces capital del Reino de Bohemia. El edificio, comprado por la ciudad en 1338, fue modificado y agrandado durante la década siguiente. En épocas posteriores también experimentó cambios. La datación de relojes tan antiguos no suele ser tarea fácil. En función de la fuente consultada, pueden encontrarse datos contradictorios. El fabricante de relojes monumentales de Estrasburgo, Alfred Ungerer (1861 -1933), situó la fecha de construcción de la parte más antigua del reloj, la astronómica, hacia 1486. Investigaciones más recientes apuntan a una fecha anterior. Principios del siglo XV, como ya se ha dicho. Nos dice también Alfred Ungerer en su libro «Les horloges astronomiques et monumentales les plus remarquables», que Hanus Ruoze estuvo encargado del mantenimiento del reloj hasta su muerte. Su discípulo, Jakob, le sucedería en esta tarea; y la labor de conservación de este, sería continuada por Wenzel Zwuoneck. Este último fue tan negligente – escribe Alfred Ungerer -, que durante esa época el reloj funcionó de forma imperfecta. En 1570, Jean Taborsky conocedor de las leyes de la Mecánica y de la Astronomía, devolvió el reloj al estado de marcha. En 1659 se emprendió su renovación completa. Una placa recordándolo, estuvo colocada sobre la fachada del Ayuntamiento hasta 1864:

Anno Domini MDCLIX Senatus Populusque Pragensus horologium hoc renovatum aeternitati dicat

En el año de gracia de 1659, el Senado y  los habitantes de Praga han hecho reparar este reloj y lo dedican a la Eternidad.

La relojería a principios del siglo XV

Cuando se construye el reloj astronómico de Praga, a principios del siglo XV, la relojería mecánica desarrollada en las más importantes ciudades de Europa, tiene ya más de un siglo de existencia. La relojería mecánica surge en el Viejo Continente en una fecha imprecisa, que algunos autores sitúan a finales del siglo XIII; probablemente en un entorno monástico, para ordenar la vida del monasterio. Los toques de campana, necesarios para organizar la vida de los monjes, dividen el día y la noche en horas canónicas: Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. Hasta la aparición del reloj mecánico, el hermano lego encargado de esos toques, se servirá de relojes de sol y de clepsidras. El nuevo ingenio mecánico al principio será muy impreciso. No será hasta mediados del siglo XVII, cuando la aplicación del péndulo a la regulación del reloj, lo hará mucho más preciso.

Hasta ese momento, el regulador habitual será el foliot: una pequeña barra oscilante en posición horizontal, con dos pesos en sus extremos, controlará el avance de la rueda  de escape mediante un movimiento de vaivén. Más tarde, el foliot adoptará forma circular. Este sería el regulador del reloj astronómico de Praga en sus orígenes: un foliot.

Foliot
Esquema de un escape regulado por foliot (Fuente: Coleccionismo de relojes antiguos, de J.M. Echeverría)

Desde que hace su aparición en la segunda mitad del siglo XIII, el reloj mecánico no deja de evolucionar. A los primeros mecanismos que se desarrollan en monasterios e iglesias, pronto les siguen otros para edificios civiles. En las ciudades más importantes se comienzan a colocar relojes. Muchas veces sin cuadrante al exterior. Un vigilante en lo alto de una torre, hace sonar una campana avisando de la presencia del enemigo, o bien señala las horas que organizan la vida en la ciudad.

Torre de reloj de Berna. Detalle del jacquemart.

En algunos relojes medievales, como el de la Torre del Reloj de Berna, se colocan autómatas con forma de figura humana, que hacen sonar una campana, y recuerdan aquella primitiva función de los campaneros o vigías de la ciudad. Son los llamados «jacquemart» (en francés). A medida que el arte de la construcción de ingenios mecánicos se perfecciona, se hacen más complejos.

Astrolabio
Astrolabio (Fuente: Un constructeur d'instruments astronomiques au XV siècle. Jean Fusoris. Librairie Honoré Champion, Éditeur, 1963)

A comienzos del siglo XV, astrólogos y navegantes conocen bien un antiguo instrumento para representar el firmamento: el astrolabio. Siguiendo el modelo geocéntrico de Tolomeo, con la Tierra en el centro del Universo, el astrolabio permite calcular el orto y ocaso de una estrella, su posición, la hora, la latitud, posición de los signos del Zodíaco, … Los principios de funcionamiento de este instrumento permiten concebir los primeros relojes astronómicos. El desarrollo de las técnicas de construcción de mecanismos hará el resto. La unión de esos dos saberes: el de los mecanismos y el de la representación del firmamento que ya se aplicaba en los astrolabios, hizo posible que surgieran los primeros relojes astronómicos como el de Praga. Esta unión hará que la construcción del reloj astronómico ya no sea posible con la participación en exclusiva del maestro cerrajero. Será necesario también el concurso de astrólogos y matemáticos. Astrólogos, que a partir de mediados del siglo XV y sobre todo del XVI – con la llegada del método científico – irán dando paso gradualmente a una nueva ciencia: la Astronomía. Copérnico, Kepler y Galileo, serán exponentes de una nueva forma de interpretar el Universo alejada de supersticiones.

A mediados del siglo XIV, el astrónomo de la universidad de Padua, Giovanni Dondi, diseñará un planetario que reproducirá los movimientos del Sol, la Luna y los cinco planetas conocidos en la época. Se dice que Carlos V trajo ese astrario a España, tras ser coronado emperador en Bolonia en 1530, pero no hay pruebas de ello.

En el siglo XV asistiremos al triunfo del reloj mecánico monumental sobre el reloj de sol. Pero esto no significará la desaparición de este. Ambos coexistirán durante siglos, como podemos comprobar en innumerables palacios, iglesias, casonas,… donde a veces, el año de construcción aparece grabado en el cuadrante, y nos informa de cuando se hizo.

En algunas ciudades, como Praga, se construirán relojes que sobrevivirán al paso del tiempo, y hoy nos permiten recordar el pasado de la Relojería. Un remoto pasado lleno de misterios.

Cambios a lo largo del tiempo

Cuando se construyó el reloj de Praga, no era tal y como lo contemplamos hoy. Al reloj astronómico original se le añadieron: el segundo cuadrante bajo el astronómico, autómatas, mecanismos,… y ha sido reparado y modificado en varias ocasiones a lo largo de su historia.

Reloj astronómico de Praga
Fuente de la imagen: Les horloges astronomiques et monumentales, de Alfred Ungerer

En la imagen de la izquierda vemos como era el reloj en 1791.

En 1787 el reloj fue reparado por el relojero Landesperger, bajo la dirección del astrónomo Strnadt. En 1848 se repararon las partes exteriores. Dos décadas después, en 1864, una comisión bajo la presidencia del astrónomo  Boehm, director del observatorio de Praga, realizó una reparación a fondo del reloj. El mecanismo se reparó en los talleres de Danek et Cie. El artista  J. Manes fue el encargado de las pinturas; Charles Swoboda de las esculturas en piedra, y J. Wessely de las de madera.

El escape original por rueda catalina se suprimió, siendo sustituido por otro de gravedad regulado por un péndulo de segundos con compensación térmica. Sistema de compensación tipo Graham mediante un vaso de mercurio.

El reloj astronómico de Praga
El reloj astronómico de Praga en los años 20 del siglo XX. (Fuente de la imagen: Les Horloges astronomiques et monumentales; Alfred Ungerer, 1931)

Daños durante la Segunda Guerra Mundial

El reloj astronómico de Praga ha sufrido los efectos de las guerras, varias veces a lo largo de su historia. En 1945, durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Rojo combatía contra La Wehrmacht en el Frente Oriental. Eran los últimos días del régimen nazi. Uno de los escenarios de la guerra fue Praga. La ciudad fue bombardeada. El edificio del Ayuntamiento sufrió daños importantes, y también su preciado reloj. Al término de la guerra, a la que los rusos llaman La Gran Guerra Patriótica, la empresa que lo reparó tomó la decisión de sustituir el mecanismo del reloj por otro nuevo.

Restauración del reloj en 2005

Las dos últimas reparaciones de importancia se realizaron en 1994 y 2005. En el video siguiente se muestra el proceso de restauración y reparación llevada a cabo en 2005. La filmación tiene el interés añadido de mostrar muchos detalles actuales del reloj, tanto de su aspecto exterior como del interior: mecanismos, autómatas, etc.

Fuente del video: Canal de Youtube MhmpPraha

Bibliografía

Les horloges astronomiques et monumentales les plus remarquables de l’antiquité jusqu’a nos jours. Alfred Ungerer. STRASBOURG chez l’auteur, 1931.

Les horloges d’Edifice, leur construction, leur montage, leur entretien. Alfred Ungerer. GAUTHIER-VILLARS & Cie, 1926

Capítulos de la relojería en España. Luis Montañés Fontela. ROBERTO CARBONELL BLASCO, 1954

Relojes. Luis Montañés Fontela. Diccionarios ANTIQVARIA, 1986

Coleccionismo de relojes antiguos. José MIguel Echeverría. EDITORIAL EVEREST, 1975

Old clocks and watches and their makers. Britten ‘s. BONANZA BOOKS – NEW YORK, 1956 (primera edición 1899)

Les savants du XVII siècle et la mesure du temps. Léopold Deffosez. ÉDITION DU JOURNAL SUISSE D’HORLOGERIE ET DE BIJOUTERIE, LAUSANNE, 1946

Les automates. Figures artificielles d’hommes et d’animaux. Histoire et technique. Alfred Chapuis – Edmond Droz. ÉDITIONS DU GRIFFON, Neuchatel, 1949

Pierre Le Roy et la Chonometrie. Varios autores: Paul Ditisheim, Roger Lallier, L. Reverchon, Le commandant Vivielle. ÉDITIONS TARDY, Paris, 1940

Tratado de los reloxes elementares, o el modo de hacer reloxes con el Agua, la Tierra, el Ayre y el Fuego. Traducido del francés al castellano por Don Francisco Pérez Pastor. 1770. (Ortografía tal como figura en el texto)

Astronomía. José Comás Sola. EDITORIAL RAMÓN SOPENA SA, 1935

Guía del firmamento. José Luis Comellas. EDICIONES RIALP SA, 1999