Un reloj de la relojería burgalesa GADEMA

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A los aficionados a la relojería suelen gustarles las historias de relojes. Cada reloj podría contar su particular historia. Cada una distinta, como distintas son las vidas de los hombres.

El siguiente reloj es musical, un reloj de sobremesa de los años 70 del siglo pasado. De los llamados carillón, por disponer de este ingenio para hacer sonar una melodía.

Reloj carillón de sobremesa

Se trata de un reloj de la marca SARS, que a los cuartos hace sonar la conocida melodía Westminster, y a las enteras, tras el último ciclo musical, da las horas.

Mecanismo del reloj

En esta vista posterior del mecanismo podemos ver a la izquierda, las ruedas dentadas que accionan el carillón. Este, mediante una serie de clavijas en unas determinadas posiciones, eleva los martillos que después percuten sobre las varillas de la sonería produciendo la melodía.

Este tipo de mecanismos SARS se fabricaron de forma masiva, y aún hoy es posible encontrarlos.

Talón de garantía. Cuidados que requiere su reloj

En el talón de garantía que acompaña al reloj vemos en primer lugar el nombre de la relojería en la que se vendió, la fecha de compra y unas recomendaciones para mantenerlo en buen estado.

Previene el vendedor acerca del error que supondría controlar la marcha del reloj mediante otro reloj cualquiera:

[…] «No compruebe usted la marcha de su reloj ahora en un sitio y después en otro, ante cualquier reloj público. No obtendrá más que falsas indicaciones. Controle siempre su reloj por el mismo cronómetro, y si es posible por el de su propio relojero». […]

El reloj fue comprado el 9 de junio de 1976 en la Joyería y Relojería burgalesa GADEMA, que todavía se encuentra en el número 9 de la calle Santander de la ciudad de Burgos. En unos tiempos en los que muchas relojerías van desapareciendo, es buena cosa ver que algunas sobreviven al paso del tiempo.

Joyería y Relojería GADEMA, calle Santander, 9 BURGOS

Echando la vista atrás se recuerda con nostalgia la entrañable ciudad de Burgos de los años 70. Sus calles, sus cines, algunas personas que nunca se olvidan,…

Más de 4 décadas después de su compra (en 1976), el reloj sigue funcionando perfectamente. Las operaciones de mantenimiento y engrases periódicos sin duda han tenido mucho que ver en ello.